Hay momentos que no se piensan, solo pasan.
Un día que arranca sin plan, el sol pegando fuerte, el pelo pegado, la risa que sale sola. Hay algo en el aire que te produce esas ganas de salir, de moverte, de hacer cualquier cosa.
Es esa sensación de disfrute pasándote por el cuerpo, en el pelo, en la piel, en el aroma. Es música sonando cerca. Amigos alrededor
y ganas de seguir un rato más. No es pensarlo tanto, es sentirlo.